23 de octubre de 2016





Querido compañero de vida,

                A decir verdad, temo que nunca llegues o que tardes demasiado en llegar. No sé si te conozco ya, tal vez seas un amigo, un ex novio, un rollo de discoteca o todavía seas un completo desconocido. No te confundas, no te necesito todavía en mi vida y espero no necesitarte nunca, sin embargo, espero que llegues, y espero que lo hagas en el momento oportuno.

                Ojalá seas atento y sincero. Me gustaría que entiendas que no siempre soy cariñosa, pero siempre me gusta recibir cariño. Quiero pedirte paciencia porque soy bastante complicada, pero te aseguro que si la tienes conmigo yo la tendré contigo. Espero que no te disguste la música porque me paso el día cantando, ojalá te me unas todas las veces. Te pido que seas divertido pero si no lo eres, no te preocupes, yo lo seré por los dos, sólo te ruego que no me apagues y me dejes ser yo misma.  No hace falta que seas muy hablador, me vale con que te interese tanto lo que digo que te esfuerces por escucharme.

                Necesito que seas comprensivo, que ames a mi familia y que te guste viajar. Es muy importante que ames y respetes a los animales. También es indispensable que seas feminista y que entiendas lo que eso significa.

                 Dejemos que las cosas surjan, no nos presionemos nunca y hagámonos felices. Pasemos noches en vela, discutiendo y haciendo las paces. Seamos uno solo pero dejémonos espacio para seguir creciendo de forma individual. No nos cortemos nunca las alas, volemos juntos. No nos dividamos, sirvamos para sumar. Acompáñame de compras, aconséjame de moda y hazme del amor en los probadores. Demos románticos paseos por la playa, el parque o el pueblo. Bailemos en cualquier rincón y besémonos como adolescentes durante todos los años que nos toque vivir juntos.

                Hagamos rutina, que no nos falte la serie de los domingos y tengamos “días de gordos” en los que podamos comer de todo sin remordimientos. Escúchame cuando me queje de lo que sea y quítale hierro a cualquier asunto.  No me llenes de celos y de dudas, lléname de besos y cosquillas. Cálmame cada vez que crea que tengo una enfermedad mortal, es bastante a menudo esto, pero atiéndeme de verdad cuando realmente esté enferma.

                Ojalá no seas derrochador pero tampoco vivamos contando los céntimos, el dinero se recupera, el tiempo no. Déjame compartir alguna afición contigo. Ojalá te gusten las series, las películas y los libros. Hablemos durante horas y horas de cosas banales y busquemos juntos la solución a todas las crisis del mundo.

                Y si algún día decidimos ser padres, y si algún día lo logramos, eduquemos a nuestros hijos en el amor, el cariño y el respeto.