17 de abril de 2016






Si hasta la locura llora amarga ríos de siniestra soledad buscada, ¿cómo quieres que me resigne con la pena si necesito la desgracia para encontrarte? Si sin sentido vengo, escribo, descargo y huyo.  Donde nadie me encuentre con castigo, vergüenza y venganza. Con una extraña mezcla de sentimientos que nada sienten porque todo lo guardo para ti. Desde mi odio hasta mi dicha. Todo tuyo. Para que sufras y disfrutes, para que sepas que esta vida es tan incierta y tan poco clara como esa mañana en la que sale el sol y cuando sonríes empieza a llover para descolocarte. Y algún día sabrás que si no tienen sentido estas palabras es por ti, porque me quitas la razón y la vuelves, contra todo pronóstico,  un rasgo admirable. 

4 de abril de 2016





Siempre he admirado la velocidad del tren. La seguridad que le aporta saber cuál es su camino. Siempre siguiendo sus vías... Conociendo y siguiendo su destino. 




Que me acompañes en las frías noches de invierno y me calientes los pies. Deshacerme de tu nocturno abrazo en las calurosas mañanas de verano y sonreír al oírte refunfuñar. Que me obligues a acostarme cuando me duerma en el sofá y que discutamos largo y tendido sobre quién de los dos quiere más. Eso es lo que quiero para siempre.