17 de marzo de 2012

Dicen que los corazones valientes no lloran. Que se tragan el llanto y regalan al mundo una sonrisa. Creen que de ese modo llegará el día en que se acabe la pena y esa mueca que dibujan los labios será sincera.




















En mi opinión, la valentía debe ser regada y por eso los corazones sabios le envían sus mejores lluvias. Esas que nacen en el alma y ayudan a florecer los deseos. Esas que siembran coraje y ayudan a las sonrisas tímidas para que estas crezcan sanas y fuertes y jamás se derrumben.




Hoy lloro, pero no temas por mí, estoy cosechando sonrisas.

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