14 de diciembre de 2011

Me besaba diferente, con una pasión olvidada. Tocaba sin respeto, sin vergüenza, un cuerpo que nunca había sido suyo. Un cuerpo que a otro pertenecía.
Me hacía olvidar el mundo que me rodeaba. Y menos mal que lo hacía pues de no ser así jamás habría caído en sus redes. Jamás habría provado sus labios ni sentido la pasión de sus brazos.
Apenas duró un instante mi desliz. El se frenó de pronto, me miró con el deseo reflejado en sus preciosos ojos: "Creo que voy a marcharme y no volveré a verte hasta que tú me lo pidas."

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