5 de mayo de 2011




La soledad regresa, invade mi mente y mi cuerpo. Se instala en mi pecho. Inquilina se hace de mi pequeño corazón. Pregunto susurrante, a voz en suave grito, el motivo de su recién llegada presencia. Me dice,"compañera, nunca de aquí, realmente me he ido. En ti siempre he y habré vivido"
Desconcertada pregunto sin hacerlo que haré. Cómo lograré sobrevivir con ella aquí, latiendo más deprisa que el, haciéndolo callar...
Nunca podré ser libre. Mis lágrimas me acompañan pero estas no hacen que la soledad se vaya...

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