21 de marzo de 2011

El despegue...


Envidia he sentido y lo reconozco sin vergüenza.
Vi sus cuerpos, ajenos a todo y todos, sentir el placer que yo necesitaba, moverse con gracia y libertad. Vi sus almas, invisibles a mis ojos, buscando un momento de paz, buscando, un hermoso lugar. 
Sus caras sentían lo que yo quería sentir. 
La brisa en cada poro de su pequeño cuerpo hacía ondulados sus movimientos, paz y libertad, eso sentían.
Volaban, alzaban sus alas y despegaban del suelo sus cuerpos.
Yo, envidiosa los veía, desde la ventana de mi cuarto, que es la puerta de mis sueños.
La luna, iluminaba mi rostro, ese rostro que envidioso y admirado veía en su realidad lo que tanto había soñado.
Volaban los pajaritos, ignorando su suerte, ignorando mi atenta miranda...
Vi sus cuerpos durante horas...
De pronto, la luna con más fuerza brilló...
Miré mi cuerpo y desnudo se hayaba. Miré mis pies y tierra pisaban. Miré mis manos... y ya no eran manos.
Volé con ellos...
Vi paisajes que ni soñara, sentí cosas que ni pensara...

[Desperté, sobre mi cama mi cuerpo desnudo se hayaba.]

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